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lunes, 31 de diciembre de 2018

El Cabrón

Vosotros pensaréis que el nombre por el que se me conoce es debido a mí aspecto de macho cabrío. Bueno, no se podría decir que estáis totalmente equivocados pero os falta muy poco. Quizás, antes de explicaros el por qué, sería mejor que empezara presentando la naturaleza de mí ser. Soy un espíritu. Sí, no es broma, lo soy. Comprendo vuestra incredulidad, pero aunque no os lo creáis, hay muchos espíritus pululando alrededor de vosotros y todos con aptitudes diferentes.
Por ejemplo; está el del fuego, el de la naturaleza, el del viento, también mi colega Dioni, el del vino, que es un cachondo mental pero no hay quien lo pille sobrio. Luego está el del agua, el de la tierra y, como ya supondréis, un larguísimo etc…
En mi caso, lo que me gusta es joder relaciones. Sí, no lo puedo remediar. Es ver a una parejita feliz y se me hace la boca agua pensando en cómo se la voy a liar parda. ¿Qué cómo lo hago? Pues colándome en sus conciencias. A unos les susurro para que sospechen que sus parejas les son infieles hasta que la paranoia les hace romper. A otros les hago pensar en la compañera de trabajo más que en su esposa. Hay algunas a las que les meto en la cabeza un amor platónico e idílico que jamás encontrarán. A muchas de ellas las engaño para que se sientan más maravillosas de lo que son y les instigo a dejar a su pareja, para que luego se estrellen contra la realidad y acaben llorando por los rincones completamente arrepentidas. Hay tíos a los que embauco para que al verse en el espejo crean que son adonis y desprecien a todo el mundo porque no están a su altura de excelencia. Claro está, cuando al final ven que no ligan ni con una bruja verrugosa, acaban rondando lugares oscuros salpicados con luces de neón…
¿Amigos y familiares? También, nadie escapa a mis maquiavélicos planes. A unos les enfrento por dinero, a otras les hago seducir al novio de la amiga, a algunos les provoco para discutir por política, religión o lo que se me ocurra.
El caso es joderles porque, os guste o no, soy feliz así.

Pero no me juzguéis mal porque me encante retorceros la vida, por favor. Simplemente lo hago porque fui creado para ello, es lo que sé hacer y disfruto una barbaridad porque en el fondo, además de por mi físico, soy un cabrón. Un tremendo y auténtico cabrón. Así que ya sabéis, guardadme el secreto porque de no hacerlo siempre podré susurrarle algo en la conciencia a vuestras parejas, y no querréis eso, ¿verdad? Sí, ya os imagino negando enérgicamente. Aunque pensándolo bien, no podéis elegir porque os joderé igualmente. No olvidéis que solo yo decido cuando hacer una cabronada, y no tengáis la menor duda de que estoy preparando la próxima. ¿Seréis vosotros? No sé, pero si yo me encontrara en vuestro lugar, no estaría demasiado tranquilo, je, je.

Pepe Gallego